
Para chorear un chino hay que cuidar
que no caiga la lancha a botonear
al guardia de la puerta lo surtís en la cabeza y ya está,
lo desmayás.
Después tenés que entrar para decir
“dame toda la guita o te morís”.
si el chino se hace el loco le metés un soplamoco y ahí nomás,
lo rescatás.
Pero nunca
te olvides los fierros.
Pero nunca
te olvides los fierros.
Pero nunca
te olvides los fierros.
O si no, no hay manera de afanar.
Con la plata en la mano vas de nuevo
“si alguno se hace el piola yo lo quemo”
y los dejás tirados, y mirás a todos lados por si está
la Federal.
Te puede complicar mientras huís
que alguno de los chinos sea Bruce Lee
y te cague a patadas y no puedas chorear nada, si es así
rajá de ahí.
Pero nunca
te olvides los fierros.
Pero nunca
te olvides los fierros.
Pero nunca
te olvides los fierros.
O si no, no hay manera de afanar.