viernes, 30 de julio de 2010

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“Aún cuando es mujer, y por ende debería estar en la cocina haciéndome un sambuche y no tocando el piano por ahí, yo a Martha la quiero”, pensás, y te anotás en una lista de 8273648723 candidatos a tomar clases con Argerich. Vas a la audición y te ponen a competir contra otro posible alumno, que resulta ser Paul McCartney. Lógicamente perdés como si fueras Cosme Zaccanti contra Messi, pero al menos tenés la suerte de que, cuando salís de la academia de música, te refalás con un sorete de loro y te caés en la calle, provocándote apenas una pequeñísima triple fractura expuesta de fémur. Gracias a esto Macri, que está haciendo buena letra para no caer en gayola y te garpa lo que le pidas (desde un Nugatón hasta un viaje a Marruecos), te gatilla una indemnización millonaria que vos podés usar para seguir en el sueño del rocanrol, o también podés usar para comprarte un taxi espacial para visitar Urano.

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