viernes, 23 de octubre de 2009

5B

“Opa, Coldplay”, pensás. Tu vocación de servicio te llama: recordás que cuando eras pibe habías trabajado de Batman, así que volvés a la baticueva, te ponés el batitraje, te comés un batibife con batipapas y te subís al batidodge 1500 para salir a combatir el crimen, pero no lo encontrás y terminás entreverado en la marcha del orgullo gay. Un fotógrafo de Clarín te escracha y te mandan a tapa. Los pibes del barrio se enteran y te bardean hasta que mueren de inanición. Vos, ya sin el batitraje, decidís terminar con tu sufrimiento apoyando en un bondi a la hermana de Francisco de Narváez. Quince minutos después no sólo fuiste ultimado por un grupo parapolicial sino que también fuiste descuartizado y cremado (“¿y para qué lo descuartizamos si después lo íbamos a cremar?”, pregunta uno, y también es aniquilado al instante). Y como suele sucederle a la gente descuartizada y cremada, te morís. ¿Por qué? Por cuestiones que estarían relacionadas con el hecho de que sos un gil.

Volver a Pop Life.