No te preocupás, porque esta noche toca Pier. Pasa un día, luego pasa otro, y al tercero el hijo de tu prima le rompe un vidrio con la pelota a un concejal, acto que dos semanas después deriva en una guerra mundial que termina con la inesperada victoria de Namibia, con un gol en orsai sobre la hora. Los namibios decretan el reggaetón obligatorio y se arma una intensa batahola hasta que, por suerte, viene Lemmy con un fierro y hace volar todo a la mierda. Reina la paz, y a los dos meses te morís del embole. Sos un gil.