Sopesas cuidadosamente los pros y los contras de poner un Telecentro. Pro: te evitás los quilombos de la hora pico interplanetaria, que se pone jodida. Contra: el 99,9% de la gente tiene celular y a los dueños de los locutorios se los están comiendo los piojos. Pro: como mucho a las ocho de la noche ya estás de vuelta en casa para ver Telenoche. Contra: como mucho a las ocho de la noche ya estás de vuelta en casa para ver Telenoche. “Y bueno, total”, pensás. Vendés la nave por Segundamano y comprás un localcito en San Antonio de Pádua. Le metés cuatro cabinas, un kiosquito adelante y te tirás a disfrutar de la vida, hasta que un suceso inesperado sacude tu inusual tranquilidad: un lunes a la mañana cae de sopetón un telegrama firmado por el presidente de la Asociación Intergaláctica de Proctólogos Amateurs con este misterioso texto: “Estimado: ojo que viene Coldplay. Esperamos instrucciones”. ¿Qué onda?
Si hacés un bollo el telegrama y seguís mirando el Cónde Pátula en la tele, hacé clic acá.
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