viernes, 23 de octubre de 2009

4A

“Nah, la verdad que el Sindicato de Capitanes de Naves Interplanetarias tiene un buen campo de deportes, la obra social me hace 40% de descuento en los remedios y hay plan dental, así que no, ni en pedo”, te autorespondés inmediatamente. Sin embargo, cuatro días después el Secretario General del gremio Genuflexo González transa con la patronal a cambio de una casa quinta con pileta en Neptuno y se firma un convenio por el cual todos los capitanes se reemplazan por unos robots indocumentados que se alimentan a agua de zanja y papel picado. Vos y otros 134.589 salames se quedan sin laburo y te jugás los ahorros en un partido de ruleta rusa para ver si te podés salvar, con tanta mala suerte que pifiás el tiro y justo pega en un depósito de plutonio. El planeta entero vuela a la mierda y vos, claro, te morís. Un gil. Eso sos.

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