viernes, 23 de octubre de 2009

1B

“¿Vacioqué?”, pensás. Abandonás el sambuche, Juan Cruz Bordeu lo abaraja antes de que toque el plato, le unta un poco de salsa de cabra montesa del Kilimanjaro y se lo manda ante la mirada atónica de Rafa Di Zeo, que justo estaba por la zona haciendo un trámite y paró a picar algo.

La colorada se aleja y vos la seguís, la seguís y la seguís, hasta que te das cuenta de que caminaste 237 kilómetros y estás en la puerta de una parrilla en Dolores. Ahí, Lindsay se da vuelta, se ríe, se saca una máscara y resulta ser Ricardo Iorio, que tras reírse de vos un rato largo se sube a un unicornio alado y marcha hacia el infinito cantando “Love Me Tender”, una oda de amor al artefacto donde cuelga la ropa para que se seque. Obviamente no entendés una goma, y un pensamiento te invade el cerebelo: “¿Y si largo todo y pongo un Telecentro?”

Si seguís siendo capitán de nave interplanetaria, hacé clic acá.

Si largás todo y ponés un Telecentro, hacé clic acá.