lunes, 2 de julio de 2012

2b


“Estimo que ir a tocar con esa gente redundará en sendos accesos carnales involuntarios hacia mi persona”, pensás, y te pedís una pizza a Banchero y te quedás piola mirando el programa de Fort. Con tanta mala suerte que justo vivís al lado de una obra en construcción cuyos planos fueron firmados por el Arquitecto Troll Trollovich, quien propuso hacer los cimientos de plastilina, a ver qué pasaba. Conclusión: se viene abajo el edificio y un montón de skaters de 35 años se ponen a andar por encima de tus restos sanguinolientos hasta que sale el sol y el Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires emite un comunicado que dice “¿qué derrumbe?” y tu cadáver es encontrado culpable de simular su propia muerte y sancionado con tarjeta amarilla.