Una vez leíste en una revista que la gente del
metal es la más tolerante y respetuosa de la diversidad que existe en toda la
fauna rockera, así que te mandás. Lo que no recordabas era que esa revista era la Conozca Más y el artículo
trataba sobre un extraño síndrome que te lleva a hablar pelotudeces en cadena.
Así que te mandás.
Cuando llegás al venue del show, el bar Mein Kampf de Dock Sud, te encontrás con que
en realidad no hay concierto alguno, sino que todo era una tramoya de Julián
Weich para hacerte llorar y sacarte en su programa de los domingos. Enfurecido
por haberte depilado la entrepierna en vano, sentís la imperiosa necesidad de
destruir algo, pero no sabés bien qué.
Si incendiás un patrullero, hacé clic acá.
Si le hacés un enema de borcego a Julián Weich,
hacé clic acá.