lunes, 2 de julio de 2012

2a


Una vez leíste en una revista que la gente del metal es la más tolerante y respetuosa de la diversidad que existe en toda la fauna rockera, así que te mandás. Lo que no recordabas era que esa revista era la Conozca Más y el artículo trataba sobre un extraño síndrome que te lleva a hablar pelotudeces en cadena. Así que te mandás.

Cuando llegás al venue del show, el bar Mein Kampf de Dock Sud, te encontrás con que en realidad no hay concierto alguno, sino que todo era una tramoya de Julián Weich para hacerte llorar y sacarte en su programa de los domingos. Enfurecido por haberte depilado la entrepierna en vano, sentís la imperiosa necesidad de destruir algo, pero no sabés bien qué.

Si incendiás un patrullero, hacé clic acá.

Si le hacés un enema de borcego a Julián Weich, hacé clic acá.