“Ricardo, hice 12 millones de kilómetros en una
bici con rueditas para disfrutar de tu sabiduría, no me eches, rescatate”,
decís, pero Iorio no te hace caso y le parece mucho más copado correrte con una
motosierra mientras canta “Jaguar House” de Illia Kuriaky. Así llegás a
Gualeguay y sin querer le pasás por arriba al sambuche de un tipo que resulta
ser el productor de Garganta Argentina, que no es lo que vos pensás sino un
nuevo concurso de cantantes. Le pedís disculpas y le caés bien, con lo cual
poco después terminás como jurado al lado de Nahuel Mutti, Aldo Pedro Poy y el
Pity. Le das tu voto a un pibe sordomudo haciendo una versión de “Si yo soy
así” de Flema y lo disparás al estrellato, pero primero le hacés firmar un
papel que dice que te toca el 50 por ciento de todo lo que gane. Así te parás
para toda la vida. Todos putos. A la mierda el metal.