lunes, 2 de julio de 2012

5b


Así como los musulmanes tienen su peregrinación a La Meca, el metalero argento tiene su viaje a romperle los quimbos al Richard en el medio de la nada. Así que agarrás tu bicicleta y salís para sus pagos. Te lleva veinte días y veinte noches, pero al final llegás.

Alguien te pasa la dirección y vos, con mucho recelo, le tocás timbre. Tenés pánico de que Iorio esté revirado y te meta un cuetazo en la rótula a modo de saludo, pero para tu sorpresa el líder de Almafuerte es cordial: “entre amigo, lo estaba esperando”, te dice.

Una vez adentro procedés a contarle que querés hacer un disco conceptual pero no se te ocurre nada. Él te mira, se pone serio, se rasca la pera, va hacia la biblioteca, trae un libro de Bioy Casares, lo abre en la página ocho y sentencia: “tómatelas, guacho forro”.

Si sos un guacho forro y te las tomás, hacéclic acá.

Si le decís “eh Ricardo, rescatate”, hacé clic acá.