Tu pasión por vestir santos de madera te lleva
a preguntarle qué hacer al Richard vía twitter. Con tanta mala suerte que el
perfil de Iorio no lo lleva él sino Marcelo Polino, quien te sugiere que bases
tu disco en una apasionada historia de amor entre un farmacéutico y el 3 de
Boca y, a la final, lo que pintaba para obra conceptual de black metal noruego
se termina pareciendo mucho a una picaresca con Emilio Disi llamada El alcohol y un fósforo las ponen negritas.
Disi te hace juicio y Doris del Valle también, por las dudas. Después se
terminan peleando entre ellos pero a vos la Corte te condena a una felación de Andrea Rincón
que te deja sin un peso y con una sucesión de enfermedades venéreas que te
matan ocho veces y hacen que tu cadáver sea rechazado de la Facultad de Medicina al
grito de “puaj, sacá esa mierda de acá”. Funde a negro, fin.