“Y, no, antes que volar a la mierda prefiero ir a ver qué onda con Arjona”, pensás. Te calzás el MP3 con la discografía completa de Manowar y enfilás para la Bombonera.. Ahí, un tributista a la Peste Guatemalteca hace una versión experimental de “Acompáñame a estar solo” con un flugelhorn, acusando influencias de músicos de vanguardia como Don Cherry, los Cherry Poppin’ Daddies y Cherry Liptus. Eso, más el vapor menopáusico concentrado en el aire te hace perder la calma, y terminás comprándole una AK-47 al vendedor de garrapiñadas de la esquina para hacer justicia por mano propia. Te apostás en un rincón, sacás el seguro, cargás... y justo en ese momento un Ángel llamado Labruna baja del cielo y te pide que te rescates o el barbudo te come el hígado. Tenés que tomar una decisión.
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