viernes, 10 de julio de 2009

VIII

“Ni por la más puta de las casualidades, prefiero que la hinchada de San Telmo enardecida me sodomice con el banderín del lineman”, les decís. Emma y Dante reaccionan mal: se ponen a hacer pucheros y, tres minutos después, el lugar es un mar de sollozos. En eso irrumpe en el departamento su dealer de Danette y, para cobrarse viejas deudas, los amasija a todos con una sierra eléctrica oxidada, vos incluido. Y bueno, te morís. Sos un gil.

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